La disciplina monetaria y la estabilidad de precios tienen un valor contable medible. El Banco Central del Paraguay invirtió G. 492.244 millones, el equivalente a unos USD 81 millones al cambio actual, en gastos de política monetaria durante el primer semestre del año para sostener la inflación en niveles bajos.
La mayor parte de este gasto, casi el 57%, corresponde a los intereses pagados al sistema financiero por la colocación de Instrumentos de Regulación Monetaria. Esta herramienta, central para absorber liquidez y anclar los precios, demandó desembolsos por G. 281.259 millones, unos USD 46 millones. El resto del gasto semestral abarca conceptos como la impresión de billetes y monedas.
El análisis interanual muestra que el costo operativo de anclar los precios se abarata conforme la inflación converge. El gasto del primer semestre refleja una disminución del 4% en el último año y una caída del 35% en comparación con el mismo periodo de 2024.
Estos resultados contables hasta el cierre del primer semestre precedieron a las recientes definiciones macroeconómicas. El 31 de julio, el Banco Central del Paraguay decidió mantener la tasa de política monetaria en 5,50%. En esa misma línea, las proyecciones fueron revisadas de manera optimista, elevando la estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto para 2026 del 4,2% al 4,5% y reduciendo la perspectiva de inflación del 3,5% al 3,3%, tras registrar una tasa interanual del 2,1% en el mes de junio.
