Los ingresos no tributarios del Estado paraguayo se contrajeron 5,2% durante el primer semestre de 2026, arrastrados por una caída del 33% en los recursos que aportan las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá. El retroceso fue tan pronunciado que frenó el crecimiento del total de ingresos del fisco, que avanzó apenas 0,5% en el período pese al dinamismo de la actividad económica.

El caso más severo se registró en la compensación por cesión de energía de Yacyretá, uno de los conceptos por los que Paraguay recibe pagos de sus socios. Esa partida mostró una variación negativa del 41,9%, al pasar de 26,1 millones de dólares en abril del año anterior a solo 10,9 millones en el mismo mes de 2026. La magnitud del recorte obligó al Ministerio de Economía y Finanzas a reacomodar sus previsiones de recursos a lo largo del año.

Detrás de la caída conviven dos explicaciones que el propio Ministerio de Economía y Finanzas identifica. La primera es una menor transferencia de recursos desde las binacionales, asociada al aumento del consumo interno de energía. En otras palabras, Paraguay está utilizando una porción mayor de la electricidad que antes cedía a Brasil y Argentina, por lo que cobra menos compensación por esa cesión. La segunda es el efecto de la apreciación del guaraní, que reduce el equivalente en moneda local de los pagos pactados en dólares.

Aquí aparece una paradoja que define buena parte de las finanzas públicas paraguayas de 2026. La fortaleza del guaraní, que abarata las importaciones y contiene la inflación, es al mismo tiempo la que erosiona los ingresos del Estado denominados en divisas. Y el mayor consumo interno de energía, que refleja la expansión de la industria, la maquila y actividades intensivas en electricidad, es un signo de crecimiento que, sin embargo, recorta el flujo de transferencias que históricamente engrosó las arcas fiscales.

Este drenaje de ingresos no tributarios es uno de los factores que explican la tensión fiscal del año. El déficit de la Administración Central cerró el primer semestre en 1,2% del Producto Interno Bruto y trepó a 2,6% en la medición anualizada, por encima de la meta de convergencia. Con la recaudación tributaria creciendo de forma moderada y los aportes binacionales en retroceso, el Gobierno prevé dejar de percibir una cifra que podría acercarse a los 600 millones de dólares entre tributos y transferencias, un recorte que obliga a extremar la disciplina en el gasto para sostener la senda de responsabilidad fiscal.