En el distrito de Yguazú, una localidad de ocho mil habitantes situada a cuarenta kilómetros de la triple frontera, convergen proyectos industriales de capital chino e iniciativas de centros de datos de inteligencia artificial promovidas por grupos estadounidenses que suman más de 3.000 millones de dólares en inversiones proyectadas en distintas fases. La concentración de demanda para futuros emprendimientos electrointensivos en este punto de Alto Paraná impulsó a la Mesa Energética del Gobierno a evaluar la maquinización de la presa del lago Yguazú, una estructura construida en 1977 que permaneció durante casi medio siglo sin turbinas propias.
El panorama industrial combina manufactura pesada y servicios tecnológicos en desarrollo. Por el lado de los capitales asiáticos, la firma Aceros del Oriente construye una planta metalúrgica con una inversión cercana a los 30 millones de dólares, orientada a la fundición de chatarra mediante hornos de inducción eléctrica para la fabricación de varillas destinadas al mercado de exportación brasileño. En el segmento tecnológico, compañías norteamericanas como Pardat Holding y HIVE Digital Technologies presentaron planes para infraestructura de cómputo de alto rendimiento y centros de datos certificados dentro del plan de desarrollo municipal, mientras que en bioenergía la empresa Ovetril formalizó una planta de etanol por 90 millones de dólares.
La ejecución de las obras civiles y el montaje de las primeras naves fabriles dinamizaron la contratación en la zona. "Hablan de Hive Digital, de unos 500 millones de dólares. Araico habla de 1.000 millones y Pardat también está avanzando. Gente sin trabajo ya no tenemos en la ciudad; trabajan en Aceros del Oriente y en la industria alcoholera", afirmó Mauro Kawano Agüero, intendente municipal de Yguazú, al describir el impacto del empleo generado por las obras en la comunidad local. La administración comunal proyecta que la consolidación de estos emprendimientos elevará la recaudación impositiva distrital por encima de los 20.000 millones de guaraníes en los próximos períodos.
El debate central gira en torno a la planificación del suministro eléctrico a mediano plazo. La zona cuenta con la Subestación Yguazú de 500 kV, una infraestructura inaugurada en 2023 con 2.000 MVA de capacidad nominal que garantiza el retiro seguro de la energía paraguaya desde la central binacional de Itaipú. Sin embargo, la radicación simultánea de acerías y centros de procesamiento digital requerirá ampliar las líneas de derivación en media y alta tensión, lo que llevó a algunas firmas a proyectar parques solares complementarios para optimizar sus esquemas de abastecimiento.
Ante este horizonte de consumo, el Poder Ejecutivo y la Administración Nacional de Electricidad analizan reflotar el proyecto histórico de maquinización de la presa de Yguazú. Construida originalmente en los años setenta sobre el río Yguazú como un embalse compensador de 620 kilómetros cuadrados para regular el caudal de la hidroeléctrica Acaray, la presa carece de unidades generadoras. El diseño técnico original contempla la instalación de dos turbinas hidroeléctricas de 103 megavatios cada una, totalizando unos 206 megavatios de potencia instalada.
"Lo que se prevé es hacer funcionar la represa de Yguazú para satisfacer la demanda energética y poner a disposición las dos turbinas", indicaron fuentes de la Cancillería Nacional. La inyección de estos 206 megavatios al Sistema Interconectado Nacional de la ANDE permitiría robustecer la oferta eléctrica regional y respaldar la expansión fabril en Alto Paraná, preservando el equilibrio del sistema antes de que se reduzca el margen de excedentes hidroeléctricos del país hacia la próxima década.
