Paraguay sumó a su flota de mantenimiento fluvial la draga de succión por cortador más potente en la historia de sus ríos, la DRM-5 Paraguay. El equipo, construido en un astillero japonés y entregado por el gobierno de Japón a través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, JICA, como una donación no reembolsable, ya arribó al puerto de Pilar, en Ñeembucú, procedente de Nueva Palmira, Uruguay. Su abanderamiento oficial, el acto formal mediante el cual pasará a operar bajo bandera paraguaya, está programado para el próximo 19 de agosto de 2026 en el puerto de Asunción, con la presencia del príncipe heredero del país asiático, Fumihito Akishino, y el presidente de la República, Santiago Peña.

El acuerdo bilateral detrás de esta incorporación de infraestructura logística crítica se firmó originalmente el 18 de setiembre de 2023 en la ciudad de Aioi, Japón, entre representantes de la Administración Nacional de Navegación y Puertos y directivos del astillero Fuji Kaiji Kogyo. La cooperación financiera no reembolsable demandó un desembolso total de 3.203 millones de yenes japoneses, lo que representa unos 24 millones de dólares al tipo de cambio de referencia, y fue posteriormente aprobada y ratificada en el Congreso Nacional paraguayo mediante la Ley número 7100 en el año 2023. Al tratarse de una donación no reembolsable, la transferencia de los activos se realiza a fondo perdido, por lo que el Estado paraguayo no asume deudas ni compromete fondos públicos de contrapartida.

La draga DRM-5 posee dimensiones físicas de 64 metros de eslora y 12 metros de manga, y tiene la capacidad de navegar a una velocidad de 5 nudos con una tripulación de 13 personas. Su principal atributo operativo reside en su capacidad de succión, que alcanza los 1.500 metros cúbicos de sedimento por hora, lo que cuadruplica el rendimiento de los equipos de succión convencionales que operan en los ríos internos de la región. El complejo de dragado operado de manera automatizada se complementará con un remolcador y soporte logístico adicional. Para asegurar el funcionamiento del equipo, las autoridades prevén la capacitación técnica de 31 personas especializadas, procedentes de la Armada Paraguaya, personal de Puertos y armadores fluviales del sector privado.

Para un país mediterráneo como Paraguay, la navegabilidad continua de la hidrovía Paraguay-Paraná constituye una cuestión de soberanía y viabilidad macroeconómica regional. A través de este canal fluvial discurre aproximadamente el 80% de todo el comercio exterior de Paraguay, transportando cargamentos clave de soja, carne y productos manufacturados bajo el régimen de maquila hacia los puertos de aguas profundas del océano Atlántico. La extrema dependencia del río obliga al país a un esfuerzo de mantenimiento constante ante las temporadas cíclicas de bajantes extremas, un desafío de infraestructura que superaba las capacidades financieras del presupuesto nacional y que ahora encuentra un soporte estratégico en el equipamiento donado por Japón.