La petrolera estatal Petróleos Paraguayos iniciará el próximo lunes 20 de julio de 2026 la comercialización de gasoil común, catalogado como Tipo III, con una mezcla obligatoria de biodiésel establecida en un rango de entre el 8% y el 10%. La medida, oficializada por la Resolución 472/2026 del Ministerio de Industria y Comercio, deja atrás el límite máximo del 5% que regía anteriormente. Este incremento representa el primer paso práctico contemplado bajo el marco de la Ley 7635/2026, legislación que amplió el rango legal permitido para las mezclas de biocombustibles hasta un techo del 20%.

El presidente de la petrolera estatal, William Wilka, defendió la viabilidad de la medida señalando que la institución realizó ensayos técnicos previos con un corte al 8% que arrojaron resultados plenamente satisfactorios. Wilka admitió que, aunque el coste del biodiésel es superior al del gasoil convencional, la proporción en la mezcla final impedirá que se traslade una variación significativa al consumidor. Según la estimación oficial de la entidad pública, el impacto en el precio final de los combustibles en los surtidores será mínimo.

La disposición oficial se fundamenta en una estrategia de soberanía energética y de fomento a la industria local. Desde la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables, gremio presidido por Massimiliano Corsi, se destacó que cada punto de incremento en la mezcla obligatoria permite sustituir importaciones de derivados de petróleo por producción nacional. Este proceso no solo retiene divisas dentro del circuito financiero paraguayo, sino que genera fuentes de empleo en la cadena agroindustrial local, la cual cuenta con una abundante materia prima gracias a que Paraguay figura entre los principales exportadores globales de soja.

A pesar de las proyecciones gubernamentales, las empresas distribuidoras del sector privado manifestaron su preocupación y solicitaron formalmente postergar la entrada en vigencia del nuevo reglamento por un plazo de 120 días. Los gremios que agrupan a estas firmas, incluyendo a la Asociación de Distribuidoras de Combustibles del Paraguay, la Cámara de Distribuidoras Paraguayas de Combustibles y la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias, expresaron dudas sobre la regularidad del suministro y alertaron sobre posibles daños en el parque automotor paraguayo. La principal advertencia técnica apunta al riesgo mecánico que corren los vehículos más antiguos con mezclas que superen el 7% de biocombustible.

En sintonía con las objeciones del sector de distribución, el economista y exministro de Hacienda, Manuel Ferreira, advirtió que la subida obligatoria del corte podría generar costos adicionales tanto para el sector de transporte de cargas como para la producción agrícola. Ferreira recordó que la infraestructura productiva del país opera con un parque móvil de camiones y maquinaria pesada valorado en unos 4.700 millones de dólares, el cual podría verse comprometido ante fallas técnicas derivadas de una dosificación de biocombustible inadecuada para la especificación original de los fabricantes.