El presidente Santiago Peña presentó Yguazú Digital, el polo de cómputo de inteligencia artificial que Paraguay construye con Taiwán, a Anthropic, la empresa de San Francisco que desarrolla los modelos de lenguaje Claude. La reunión, con Teresa Carlson, directora global del sector público de la compañía, se celebró durante la visita de Peña a Estados Unidos y la difundió el propio presidente el jueves 22 de octubre, a las 20:42, en su cuenta de X.
"Le presenté el proyecto Yguazú Digital, que impulsamos junto con Taiwán, y el enorme potencial de nuestra energía limpia, renovable y disponible 24/7 para atraer inversiones en infraestructura digital y centros de datos para IA", escribió Peña. Según el mensaje, ambos analizaron el uso de la inteligencia artificial en agricultura de precisión, medicina, transporte y logística, seguridad, educación y gobierno digital. "Queremos convertir la energía del Paraguay en innovación, conocimiento y desarrollo", agregó.
El posteo describe la conversación como un diálogo sobre "nuevas oportunidades de cooperación tecnológica". No menciona acuerdos firmados, montos ni plazos.
La lista de interlocutores del Gobierno en el sector crece desde marzo. Ese mes, el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, encabezó una misión a Silicon Valley durante la conferencia Nvidia GTC, con reuniones con Nvidia, OpenAI y Crusoe. El 13 de mayo, Peña recibió a Peter Thiel, cofundador de Founders Fund, y a Cully Cavness, cofundador de Crusoe. El 1 de octubre invitó a Foxconn, el mayor fabricante de servidores de IA del mundo, a sumarse a Yguazú Digital. Anthropic, como OpenAI, ocupa otro lugar en la cadena que Crusoe o Foxconn: no fabrica equipos ni alquila capacidad a terceros, sino que la consume para entrenar y operar sus modelos. La mayor parte la contrata a proveedores de nube como Amazon Web Services y Google Cloud, aunque en noviembre de 2025 anunció una inversión de US$ 50.000 millones en centros de datos propios en Texas y Nueva York, construidos con la británica Fluidstack. Es, en la cadena, el cliente final del cómputo.
Yguazú Digital nació el 8 de mayo en Taipéi, con un memorándum de entendimiento firmado en presencia de Peña y del presidente taiwanés Lai Ching-te. El esquema prevé una entidad binacional con participación de 50% para cada país y tres fases: un piloto de 10 megavatios (MW), una segunda etapa de 100 MW y un centro de hiperescala de hasta 1.000 MW. Riquelme estimó en mayo inversiones de entre US$ 200 y 300 millones para la primera fase, US$ 5.000 millones para la segunda y hasta US$ 40.000 millones para la tercera. El piloto se instalará en un predio fiscal de 7 hectáreas en Chaco'i, Presidente Hayes, y está previsto para fines de 2027.
El argumento que Peña llevó a la reunión es el excedente eléctrico. Itaipú generó 72.879 gigavatios hora (GWh) en 2025; Paraguay retiró un récord de 25.768 GWh y aun así cedió a Brasil unos 10.670 GWh de su mitad. La ANDE fija para los consumidores electrointensivos una tarifa de referencia de US$ 44,33 por megavatio hora.
El sector privado avanza por una vía paralela. La estadounidense Crusoe y la paraguaya Araico formalizaron una alianza para construir infraestructura de cómputo alimentada por Itaipú, con una primera etapa de 106 MW prevista para mediados de 2027 y capacidad para escalar hasta 280 MW, informó Revista Plus. Asunción Journal no pudo confirmar el acuerdo de forma independiente. Las cifras superan la primera etapa que Araico había anunciado en septiembre para su campus Iguazú AI City: 6 MW y US$ 300 millones, con entrada en operación en diciembre de 2026.
La reunión con Anthropic no trae capital, pero amplía el tipo de empresa al que Paraguay puede venderse. Hasta ahora el Gobierno ofrecía Itaipú sobre todo a quienes construyen centros de datos o fabrican servidores; un desarrollador de modelos es quien llena esa capacidad con cargas de trabajo. Si alguno de ellos aceptara operar en el país, Paraguay dejaría de ofrecer solo terreno con energía barata y pasaría a ofrecer demanda asegurada, que es lo que los financistas de proyectos de cientos de megavatios suelen pedir antes de comprometer fondos. Ese salto depende de piezas que ninguna reunión resuelve: contratos de potencia firmados con la ANDE, la línea de 500 kilovoltios Yguazú-Valenzuela en servicio, prevista para enero de 2027, y una ley que dé forma a la "embajada de datos" que el memorándum con Taiwán solo enuncia.
