Paraguay y Taiwán estructuran una alianza bilateral estratégica para construir un centro de cómputo de inteligencia artificial de alta densidad con una capacidad inicial de 10 megavatios y una inversión de hasta 500 millones de dólares.

El proyecto busca dar un salto cuantitativo en la matriz productiva del país, pasando de la exportación pasiva de energía hidroeléctrica bruta a la venta de potencia de cálculo algorítmico para corporaciones globales como Google y Meta.

La demanda mundial de procesamiento para modelos de lenguaje masivo e inteligencia artificial enfrenta un severo estrangulamiento de suministro energético en los principales mercados de Estados Unidos, Europa y Asia Oriental.

El plan maestro binacional contempla un desarrollo escalonado en tres fases operativas que proyecta alcanzar una capacidad final de 1 gigavatio, equivalente a 1.000 megavatios de potencia computacional pura.

Semejante volumen de cálculo demandará cerca de 1,5 gigavatios de suministro eléctrico continuo para abastecer los procesadores aceleradores y los circuitos de refrigeración líquida de alta eficiencia térmica.

La métrica de costos de la industria tecnológica internacional fija la instalación de centros de datos de inteligencia artificial en un rango de 30 a 50 millones de dólares por cada megavatio instalado.

Bajo un esquema de cooperación paritaria al 50%, Paraguay aportará el terreno y el suministro eléctrico garantizado desde las subestaciones de 500 kilovoltios de Itaipú y ANDE, mientras que Taiwán proveerá los clusters de procesadores gráficos, la arquitectura de semiconductores de última generación y el soporte técnico especializado.

Las inversiones gozarán de las exenciones tributarias de la Ley 60/90, que libera de aranceles e impuestos internos a la importación de bienes de capital y componentes electrónicos de alta tecnología.

El Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación coordina la etapa piloto inicial, mientras prepara el envío del proyecto de ley al Congreso Nacional para crear la entidad binacional que administrará el complejo informático a largo plazo.

Las autoridades evalúan además reorientar gradualmente los 730 megavatios contratados por la minería de criptoactivos hacia centros de procesamiento de datos de alto valor agregado, multiplicando el retorno fiscal y la generación de empleo calificado por megavatio consumido.

El contraste con el entorno regional resulta determinante para la atracción de estos flujos de capital internacional. Mientras Brasil y Argentina padecen volatilidades tarifarias, desbalances crónicos en sus redes de transmisión y aranceles a la importación de hardware que superan el 15%, Paraguay ofrece una tarifa eléctrica inferior a 35 dólares por megavatio hora, sustentada en una matriz 100% renovable y previsible.

Esta ventaja de costos energéticos se articula con el polo tecnológico del este del país, complementando las operaciones de matricería de precisión del Centro TASK en Hernandarias y las líneas de ensamblaje de electromovilidad en Minga Guazú.

"El objetivo no es vender energía como un insumo básico, sino transformar esa disponibilidad hidroeléctrica en potencia de cómputo soberano y servicios digitales para el mercado global", explicó Gustavo Villate, ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación.

El cronograma oficial prevé completar los estudios de ingeniería eléctrica y la formulación del tratado binacional durante el segundo semestre de 2026, abriendo la fase de recepción de ofertas para la provisión del equipamiento de supercómputo.

La puesta en marcha de la fase piloto consolidará el primer nodo de supercómputo de alta densidad de Sudamérica, integrando la cadena de valor de semiconductores asiáticos con la mayor reserva hidroeléctrica per cápita del continente.