El cuatro de agosto de dos mil veintiséis, en la Sala de Tratados Colin L. Powell del Departamento de Estado en Washington, el secretario de Estado Marco Rubio y el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano suscribieron un Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Nuclear Civil Estratégica. El acto diplomático contó con la participación del vicepresidente paraguayo, Pedro Alliana, y formalizó un marco bilateral de diálogo técnico tras los acercamientos iniciados a mediados de año.
Durante la ceremonia, el secretario Rubio destacó el crecimiento sostenido de la relación entre ambos países y la intención de sentar bases institucionales permanentes que trasciendan los cambios de gobierno. Por su parte, el canciller Ramírez Lezcano subrayó la importancia de la alianza en materias de seguridad, comercio e inversión. En los pronunciamientos oficiales y comunicados emitidos por ambas cancillerías no se precisan montos de inversión, plazos de ejecución, empresas del sector privado ni especificaciones tecnológicas o de reactores nucleares.
Un memorando de entendimiento representa una declaración de intenciones de carácter no vinculante destinada a fomentar el intercambio técnico y el entrenamiento de personal, sin habilitar la transferencia directa de tecnología o materiales atómicos. En contraste, un instrumento enmarcado en la Sección 123 de la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos constituye el marco legal vinculante requerido para concretar transferencias significativas. Al once de julio de dos mil veinticinco, la administración estadounidense mantenía veintiséis acuerdos de ese tipo vigentes con cincuenta países. En América Latina, únicamente Argentina, Brasil y México disponen de un Acuerdo 123 en vigor, nómina en la cual Paraguay no está incluido.
Pese al alcance estrictamente técnico del documento, diversas coberturas periodísticas internacionales y locales encuadraron la firma bajo la denominación de un Acuerdo 123. El origen de esa etiqueta responde a despachos difundidos por la agencia de noticias AFP, réplica adoptada por medios como ABC Color y el periódico brasileño O Tempo. No obstante, esos mismos textos llaman al instrumento memorando de entendimiento a lo largo de su desarrollo, incluidos los epígrafes de las fotografías, de modo que la denominación del titular no se corresponde con la que emplea el cuerpo de la información.
El interés estratégico en el ámbito atómico se fundamenta en la perspectiva energética nacional. La matriz eléctrica paraguaya descansa casi en su totalidad en las centrales hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá, escenario que plantea la necesidad de planificar alternativas ante la estimación de un consumo total del excedente disponible en los próximos años. De forma paralela y en un carril separado, la Administración Nacional de Electricidad firmó en abril de dos mil veintiséis un convenio de cooperación técnica con el Organismo Internacional de Energía Atómica para evaluar la viabilidad y adecuación de infraestructura para reactores modulares pequeños, sin asumir compromisos jurídicos ni financieros inmediatos.
La aproximación al sector nuclear no es inédita en la agenda exterior del país. Entre dos mil dieciséis y dos mil diecisiete, la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear firmó convenios y un acuerdo intergubernamental de cooperación pacífica con la corporación estatal rusa Rosatom durante la Conferencia General del OIEA en Viena. Aquellos instrumentos se limitaron al plano institucional y no derivaron en la ejecución de proyectos industriales o comerciales en el territorio nacional, un antecedente que ofrece la medida de la distancia que suele existir entre la firma de un entendimiento y su materialización.
La suscripción del memorando se inscribe en un período de intensa actividad diplomática entre Asunción y Washington. Luego del anuncio realizado en junio en Los Ángeles sobre la intención de avanzar en entendimientos bilaterales, la agenda de trabajo incluyó contactos al más alto nivel, como la comunicación telefónica que Rubio mantuvo con el presidente Santiago Peña el día previo a la firma para abordar la situación regional en Venezuela. El memorando abre un canal de cooperación bilateral cuyo alcance concreto dependerá de los pasos institucionales posteriores, que hasta ahora no fueron anunciados por ninguno de los dos gobiernos.
