La actividad agroindustrial en Paraguay muestra un dinamismo sostenido en el procesamiento de oleaginosas, consolidando una transformación donde la industrialización local de materias primas avanza a un ritmo más acelerado que las exportaciones en estado natural. Los datos correspondientes al desempeño del sector agroindustrial durante el primer semestre de 2026 reflejan que la capacidad de agregar valor en origen se ha convertido en un pilar determinante para los ingresos de divisas del país. A lo largo de los primeros seis meses del año, la comercialización internacional de los derivados industriales de la soja registró un crecimiento sustancial en comparación con el ciclo anterior, dejando en evidencia el impacto económico favorable de procesar la producción agrícola dentro del territorio nacional.
De acuerdo con los datos oficiales difundidos por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, de enero a junio de 2026 las ventas al extranjero de aceite, harina y cascarilla de soja generaron US$ 709,63 millones para el pais, un 21% mas que en el mismo periodo de 2025. Este importante avance del 21% en los ingresos producidos por la exportación de productos industrializados resalta la relevancia de afianzar la molienda local. La comercialización de derivados procesados permite capturar un mayor margen de valor agregado por tonelada en comparación con la venta de grano bruto, protegiendo en mayor medida la balanza comercial frente a la volatilidad de los precios internacionales.
En lo que respecta al volumen físico procesado por la estructura industrial instalada, las plantas agroindustriales del país lograron moler un total de 1.852.989 toneladas de soja durante el primer semestre de 2026. Esta cifra representa un incremento del 12% al compararse directamente con el volumen transformado en el mismo lapso del año pasado. El incremento del 12% en la molienda acumulada entre enero y junio demuestra un flujo continuo y eficiente en la entrega de materia prima hacia las fábricas, lo cual consolida una operativa industrial sostenida en los principales polos procesadores.
Un factor determinante en esta dinámica de transformación fue el nivel de utilización de la infraestructura fabril existente. Durante el periodo comprendido entre enero y junio de 2026, el uso de la capacidad instalada de la industria procesadora alcanzó el 78%. Este nivel de operatividad refleja un aprovechamiento intensivo de las plantas instaladas en el territorio nacional, permitiendo a las empresas agroindustriales mantener niveles elevados de productividad y responder con solvencia a los compromisos de entrega contraídos en el comercio exterior de harinas, aceites y cascarillas.
El desempeño correspondiente de forma exclusiva al mes de junio de 2026 constituyó un aporte central para cerrar el primer semestre con cifras positivas. Durante el sexto mes del año, el volumen de soja procesado por la industria llegó a 367.032 toneladas, lo que significó una diferencia positiva de 59.000 toneladas en comparación con las cifras registradas en junio de 2025. El fuerte volumen procesado durante este mes consolidó la tendencia favorable de la molienda en el tramo medio del año, impulsando tanto el procesamiento de la materia prima como el flujo de despachos al exterior.
La evolución observada en el primer semestre de 2026 pone de manifiesto la diferencia cuantitativa y cualitativa entre la exportación de grano en estado natural y el envío de productos con procesamiento industrial. Mientras que el grano en bruto depende en forma directa de la cotización spot del mercado internacional, la comercialización de aceite, harina y cascarilla genera un entramado de valor que involucra logística interna, empleo industrial directo e indirecto, consumo de energía y demanda de bienes de capital en el mercado doméstico.
En definitiva, la generación de US$ 709,63 millones mediante la exportación de derivados de soja durante los primeros seis meses de 2026 reafirma que la molienda constituye una herramienta clave para diversificar la matriz exportadora de Paraguay. El incremento del 21% en el valor de estos despachos procesados, sumado al uso del 78% de la capacidad fabril instalada y el procesamiento acumulado de 1.852.989 toneladas en el semestre, demuestra que el avance industrial del sector oleaginoso contribuye a fortalecer el ingreso de divisas y amortiguar los shocks externos propios del comercio de commodities agrícolas.
