El pasado miércoles 16 de julio de 2026, el Grupo Schussmuller dio inicio formal a la construcción de su nueva planta de caños de acero en la ciudad de Capiatá, marcando un hito en la expansión de su brazo metalúrgico, Industria Metalúrgica Schussmuller. La obra representa una inversión directa de USD 30 millones y se asentará en un predio de 15 hectáreas que integrará el Parque Logístico Industrial Schussmuller, de modo a elevar el perfil industrial y logístico de la zona de Gran Asunción.

El evento de la palada inicial contó con el respaldo de directivos de la firma, representados por el fundador de la corporación, Mario Schussmuller, y su presidente, Rodrigo Schussmuller, además del acompañamiento del gremio industrial nacional, encabezado por el presidente de la Unión Industrial Paraguaya, Enrique Duarte. El proyecto, que será ejecutado por la constructora P&V S.A., pretende duplicar la escala de producción de caños de acero de la compañía, alcanzando un volumen final de 120.000 toneladas anuales que se destinarán tanto al abastecimiento del mercado interno paraguayo como a la exportación regional.

La nueva planta fabril destaca no solo por su volumen de inversión, sino por la incorporación de automatización de punta. De acuerdo con declaraciones del presidente de la firma, Rodrigo Schussmuller, la maquinaria importada posibilitará la automatización integral de la línea de producción, la cual abarca desde la recepción del insumo de acero hasta el moldeado geométrico y el despacho final del producto. La tecnología aplicada operará bajo estándares de gestión de calidad internacional certificados conforme a la norma ISO 9001:2015, la cual ya rige en las instalaciones actuales de la empresa en San Lorenzo.

Adicionalmente, el diseño arquitectónico e ingenieril del complejo contempla una matriz de sustentabilidad ambiental. La planta contará con una instalación dedicada de generación de energía solar a partir de paneles fotovoltaicos que permitirá cubrir una porción sustancial del consumo eléctrico industrial, reduciendo la dependencia sobre el tendido público y los costos operativos de largo plazo. Asimismo, se implementará un sistema de captación pluvial masivo conectado a reservorios subterráneos, estructurado para colectar y procesar el agua de lluvia a fin de ser reintroducida a los procesos productivos y de refrigeración del acero, eliminando el desperdicio del recurso hídrico.

La expansión de la firma familiar paraguaya coincide con un momento de profunda contracción para el sector siderúrgico en los países vecinos, particularmente en Argentina. Durante el último año, la industria del acero en Argentina experimentó una caída interanual en su nivel de producción del 26,5%, afectada por el cese de obras de infraestructura pública, la recesión en el mercado automotriz y de construcción, y la competencia de importaciones de bajo costo que ingresan ante aranceles arancelarios reducidos. Esta crisis forzó a gigantes históricos como Acindar a suspender temporalmente actividades y licenciar a cerca de 600 trabajadores en su principal planta siderúrgica santafesina de Villa Constitución.

En contraste con este panorama de desindustrialización en el Cono Sur, Paraguay se ha venido perfilando de forma silenciosa como una plataforma competitiva para la manufactura pesada de metales. Además de los USD 30 millones que el Grupo Schussmuller vuelca en Capiatá, el país sumó recientemente la puesta en marcha de la acería de Las Lomas PY S.A. en Alto Paraná, que demandó una inversión de USD 45 millones para proveer unas 90.000 toneladas anuales de barras de acero. El marco regulatorio paraguayo, caracterizado por una presión tributaria corporativa simplificada al 10% en comparación con el 35% nominal de Argentina, y la disponibilidad de energía hidroeléctrica abundante y de menor costo relativo, actúa como imán para la sustitución de importaciones y la producción regional.

Fundada originalmente en 1995 como un pequeño emprendimiento metalúrgico por Mario Schussmuller, la metalúrgica pasó de operar un modesto taller a comandar un complejo fabril consolidado de 30.000 metros cuadrados y 20 líneas de producción activa en su sede tradicional. La estructuración actual del holding abarca operaciones diversificadas en el negocio de la metalurgia pesada, el transporte terrestre, la construcción inmobiliaria, los plásticos y la hotelería.

Con la construcción de la planta en Capiatá, que elevará su capacidad instalada global sobre el umbral de las 120.000 toneladas anuales partiendo de las cerca de 60.000 toneladas actuales, la empresa paraguaya aspira a profundizar su penetración comercial en las economías del Mercosur. La compañía ya registra envíos de productos de acero terminados a mercados de alta demanda como Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia, apuntando a sustituir las compras que dichos países realizan a orígenes extrazona mediante la entrega de caños de acero fabricados con valor agregado local e integración de sustentabilidad.