La declaración de quiebra de la firma de electrodomésticos Goldmund S.A. en Buenos Aires aceleró la apertura de su nueva planta industrial en Luque, un desembarco que expone de forma inmediata la marcada brecha de costos operativos y fiscales dentro del Mercosur. Con una inversión inicial de USD 3 millones para operar bajo el régimen de maquila, la compañía traslada la producción de su reconocida marca Peabody un portafolio de más de 350 productos que incluye heladeras, licuadoras, tostadoras y su estrella patentada, el termo eléctrico "E-Termo", galardonado con el prestigioso premio Red Dot de diseño en Alemania. Este movimiento busca reactivar la competitividad de la empresa mediante la contratación de mano de obra local calificada en las áreas de ensamblaje, producción y logística en el departamento Central.
El traslado de esta matriz de producción, oficializado tras la apertura de su concurso preventivo de acreedores en Argentina, devela una transformación profunda en los flujos de inversión corporativa regional, sustentada en un proceso de arbitraje institucional donde las compañías relocalizan sus estructuras para mitigar la presión impositiva y regulatoria de sus mercados de origen. En este primer semestre de 2026, la operación redefine las decisiones de localización fabril al transformar a Paraguay en la plataforma de exportación de una marca con más de 70 años de historia en la línea blanca, en un contexto donde la contracción manufacturera argentina contrasta con un ecosistema local diseñado para absorber capacidad instalada y tecnología de valor agregado.
Para comprender el trasfondo de este movimiento, el perfil del fundador y las finanzas en origen resultan determinantes. Dante Choi (Do Sun Choi), nacido en Seúl, llegó a la región en 1977 ingresando originalmente de forma irregular por la frontera paraguaya, para luego consolidar su carrera comercial en Argentina. En 2003 fundó Goldmund S.A. y un año más de tarde adquirió Peabody. Hacia 2023, la firma vivía su mayor expansión operativa con 350 operarios en su fábrica bonaerense de La Tablada y proyecciones corporativas de ventas por un volumen cercano a los USD 80 millones para el año 2025.
Sin embargo, las condiciones de su mercado de origen derivaron en una insolvencia inviable. De acuerdo con los registros oficiales del Expediente COM 002835/2026, tramitado ante el Juzgado Comercial N° 21, Secretaría N° 41 de Buenos Aires a cargo del juez Germán Páez Castañeda, la deuda total de la empresa ascendió a $39.234 millones de pesos argentinos en abril de 2026. [FALTA: montos equivalentes en guaraníes para el pasivo judicial argentino]. Este pasivo se distribuye entre 497 acreedores verídicos, abarcando 469 obligaciones de tipo comercial, 13 de carácter financiero, 11 compromisos laborales y 4 de origen fiscal.
La cesación de pagos formal en el vecino país se desencadenó el 27 de febrero de 2026, cuando la firma incumplió un vencimiento crediticio de $290 millones de pesos con el Banco Industrial de Azul. Este evento activó un efecto cascada que acumuló 168 cheques diferidos rechazados por un valor de $608,5 millones de pesos, sumado a una deuda por cánones locativos impagos correspondientes al alquiler de su predio fabril que trepó a casi $630 millones de pesos durante el primer trimestre de 2026. La planta argentina sufrió recortes drásticos que redujeron la plantilla de 350 trabajadores a un remanente administrativo y logístico de entre 60 y 93 empleados.
En lo que constituye una serie de declaraciones de parte, Dante Choi argumentó que las causas del colapso responden a las variables macroeconómicas impuestas por las administraciones argentinas. El directivo afirmó que el programa regulatorio de "Precios Justos" los obligó en 2023 a comercializar a valores deprimidos a cambio de licencias de importación. Asimismo, Choi sostuvo que la devaluación de diciembre de 2023 licuó $1.500 millones de pesos retenidos por el Estado en concepto de adelantos de IVA e Impuesto País, restituidos recién en septiembre de 2024 bajo un escenario inflacionario severo. El empresario denunció además que la deuda estatal de $550 millones de pesos por Impuesto País sigue judicializada tras una apelación del gobierno, y que la eliminación de las certificaciones técnicas obligatorias de seguridad eléctrica (normas IRAM) reemplazadas por un sistema aduanero de códigos QR provocó una "bolivarización" del comercio, estimando que entre el 70% y el 80% del mercado de electrodomésticos en Argentina opera bajo contrabando o subfacturación. Como ejemplo de esta distorsión, detalló que un ventilador de techo retráctil de la firma, cuyo costo de ingeniería local se redujo a USD 20, debió enfrentar réplicas asiáticas declaradas en aduana por valores de USD 5.
Frente a este escenario, las estimaciones transmitidas por la dirección de la empresa indican que fabricar en Paraguay genera un ahorro de entre el 30% y el 35% por unidad producida. Esta ecuación corporativa se fundamenta en las marcadas ventajas estructurales en tarifas de servicios públicos y marcos fiscales de la plaza paraguaya. Los informes oficiales de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y registros del sector energético regional confirman que el costo de la energía industrial en Paraguay oscila entre USD 41 y USD 56 por MWh, frente a los USD 92 por MWh que abonan las industrias en Argentina. A esta ventaja se añade la estructura de costos laborales: el costo mensual integrado en Paraguay se sitúa entre USD 500 y USD 700 por operario, de acuerdo con los datos de la firma, mientras que en Argentina la cifra promedio asciende a USD 2.000, traccionada por seguros de riesgos del trabajo (ART) que agregan entre un 4% y un 12% sobre la masa salarial bruta.
La piedra angular para viabilizar la operación es el Régimen de Maquila (Ley 60/90). Este instrumento jurídico paraguayo exime a las industrias del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de aranceles aduaneros para la importación de materias primas que en la plaza vecina tributan entre el 18% y el 20%. En su lugar, el régimen consolida toda la carga impositiva corporativa en un Tributo Único del 1% sobre el valor agregado en suelo nacional, eliminando gravámenes distorsivos como el impuesto a los débitos y créditos bancarios o las tasas municipales sobre la facturación que promedian el 1,75% en el mercado argentino.
El desenlace de esta mudanza productiva traza una línea divisoria en el empleo regional. Mientras fuentes gremiales de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Argentina sitúan este caso en un marco de contracción fabril generalizada acusando la pérdida de 26.000 puestos de trabajo metalmecánicos y cerca de 3.000 despidos específicos en el segmento de línea blanca de ese país, las autoridades del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) de Paraguay celebran la consolidación de la tendencia de atracción de inversiones de gran escala. Los viceministros Marco Riquelme y Javier Viveros señalaron que la llegada de firmas internacionales ratifica la estabilidad jurídica nacional y funciona como una plataforma para absorber el know-how técnico que eleve la competitividad de la mano de obra paraguaya.
Registros oficiales del MIC indican que más de 2.300 empresas extranjeras iniciaron procesos de evaluación o instalación en el país durante el último ciclo. En la actualidad, 40 industrias de origen argentino operan bajo el Régimen de Maquila, mientras que un contingente estimado de 300 firmas adicionales del vecino país avanzan en fases de radicación, incentivadas por herramientas administrativas como el sistema de Empresas de Acciones Simplificadas (EAS), que permite constituir sociedades en un plazo perentorio de 72 horas.
El destino final de la producción de Peabody expone la paradoja comercial de este nuevo orden. El primer lote proyectado en la planta de Luque asciende a 80.000 ventiladores, con un valor comercial estimado de USD 5 millones, diseñados en asociación con la firma distribuidora local La Yuteña S.A. El destino de esta exportación industrial son los propios mercados de consumo de Argentina y Brasil. Dante Choi concluyó su ciclo manufacturero en Buenos Aires afirmando que no volverá a producir en ese territorio; los electrodomésticos y bienes de consumo que antes llevaban el sello de los talleres bonaerenses ahora consolidan la expansión de la capacidad fabril instalada en Luque.
