El desembarco de la mayor comitiva empresarial argentina en la historia reciente de Asunción marca un punto de inflexión en la integración productiva del Cono Sur. Una delegación integrada por cincuenta y siete compañías y cerca de un centenar de directivos ejecutivos concretó más de cuatrocientas rondas de negocios bilaterales en la capital paraguaya. El objetivo central de la misión trasciende la colocación comercial de productos terminados: un número creciente de firmas industriales y agroalimentarias evalúa activamente la radicación física de plantas procesadoras y centros de distribución para blindar sus operaciones frente a la asfixia tributaria y la volatilidad macroeconómica de su país de origen.
La estructura de la delegación refleja una diversificación sin precedentes en el intercambio transfronterizo. Entre las firmas participantes figuran trece bodegas vitivinícolas de las provincias de Cuyo, fabricantes de alimentos especializados sin gluten, procesadoras de lácteos, elaboradores de aceites y plantas de alimentos gourmet. Históricamente, el flujo de capitales del país vecino hacia territorio paraguayo estuvo concentrado en el sector inmobiliario urbano y la adquisición de tierras agrícolas en el Chaco y la región Oriental. Sin embargo, la maduración del ecosistema manufacturero paraguayo y la consolidación de parques industriales en el Gran Asunción han generado un polo de atracción para industrias que buscan reducir drásticamente sus costos operativos unitarios y garantizar predictibilidad en sus cadenas de suministro.
El atractivo radica en un arbitraje regulatorio y de costos contundente. El régimen tributario paraguayo, estructurado bajo la Ley de Modernización Fiscal, aplica una regla general del diez por ciento sobre la Renta Empresarial, el Valor Agregado y la Renta Personal, en marcado contraste con las alícuotas del treinta y cinco por ciento en Ganancias corporativas, el veintiún por ciento de IVA general y las cascadas de tributos subnacionales vigentes al otro lado de la frontera. A este diferencial se suma el régimen de la Ley de Maquila, que grava con un tributo único del uno por ciento el valor agregado nacional de exportación, y la Ley de Incentivos Fiscales para la Inversión de Capital, que exonera aranceles aduaneros e impuestos a la importación de bienes de capital y maquinaria pesada. En el plano operativo, las tarifas de energía eléctrica industrial suministradas por la empresa estatal y la represa hidroeléctrica de Itaipú oscilan entre treinta y cinco y cuarenta y cinco dólares por megavatio hora, lo que representa un ahorro superior al sesenta por ciento frente a los costos mayoristas del mercado vecino.
La ecuación de rentabilidad se profundiza al contrastar el clima de negocios y la solvencia macroeconómica. Mientras la economía vecina lidia con altas tasas de interés, recesión en el consumo masivo y una pesada maraña burocrática, Paraguay ofrece una inflación proyectada en tres coma tres por ciento anual, una moneda nacional con estabilidad secular y el respaldo de la calificación soberana de Grado de Inversión. Asimismo, el marco normativo de las Empresas por Acciones Simplificadas permite la constitución y registro de nuevas sociedades jurídicas en un plazo de setenta y dos horas a través del sistema unificado estatal, facilitando la instalación ágil de filiales corporativas que pueden utilizar al país como base de manufactura y reexportar hacia todo el bloque regional del Mercado Común del Sur con arancel cero intrazona.
Desde la representación diplomática y las autoridades de promoción de inversiones se proyecta que estas negociaciones se traducirán en un flujo de inversión directa superior a los ciento cincuenta millones de dólares durante los próximos dieciocho meses. Los directivos empresariales coinciden en que la combinación de costos energéticos ultra competitivos, mano de obra joven disponible y certeza jurídica convierte a la plaza paraguaya en la alternativa más eficiente de Sudamérica para expandir la capacidad instalada. La proyección de nuevas aperturas fabriles en Luque, Limpio, Mariano Roque Alonso y Villa Hayes consolidará la transformación de la matriz productiva nacional, transitando de la exportación de bienes primarios hacia la manufactura industrial con alto valor agregado regional.
