El sector ganadero de Paraguay enfrenta una doble realidad en su posicionamiento internacional y local. Por un lado, la carne paraguaya experimenta un encarecimiento sostenido, mientras que los productores advierten debilidades en la promoción del producto en el exterior, lo que los lleva a insistir en la necesidad de crear un organismo especializado.

Un informe del Banco Central del Paraguay revela que entre enero de 2024 y mayo de 2026 el precio implícito de exportación de la carne paraguaya aumentó un 46,3 por ciento. En el mismo periodo de 17 meses, los precios domésticos acumularon un incremento del 32,5 por ciento, un fenómeno que incide directamente en la inflación local a pesar de factores que deberían abaratar el producto, como la debilidad del dólar.

Ante este escenario, la Asociación Rural del Paraguay aprovechó la Expo Paraguay 2026, donde recibió delegaciones de Tailandia, Reino Unido, Israel, Taiwán y Brasil, para reiterar un reclamo histórico al gobierno. El presidente del gremio, Daniel Prieto, solicitó al presidente Santiago Peña avanzar en la creación del Instituto Paraguayo de Promoción de la Carne.

La propuesta, que toma como modelo al Instituto Nacional de Carnes de Uruguay, busca constituir una entidad profesional integrada por el Estado, los productores y la industria frigorífica. El vicepresidente del gremio, Mario Apodaca, argumentó que el mundo demanda una marca, una historia y una garantía de calidad, aspectos que Paraguay necesita mostrar para competir.

El objetivo central de la iniciativa no es regular los precios, sino profesionalizar la promoción internacional. Según los impulsores, aunque Paraguay se ubica entre los diez mayores exportadores de carne del mundo, vende su producto por debajo del valor que logran competidores como Australia, Estados Unidos, Uruguay o Japón.

El gremio ganadero busca que este organismo estudie toda la cadena cárnica e informe las causas de las variaciones en los precios internacionales, para así identificar dónde se generan las ganancias y dotar de transparencia al sector. Sin embargo, la propuesta iniciada en 2016 y reflotada en la actualidad aún no logra consenso. El propio sector productor reconoce que hoy no está cerca de concretarse y que todavía requiere acuerdos con la industria frigorífica y el sector público antes de poder presentar un proyecto de ley al Congreso Nacional.