La tarde del sábado 27 de junio de 2026 quedará marcada como el día en que la maquinaria comunicacional de la presidencia de Javier Milei sufrió su mayor fractura política. Manuel Adorni, el hombre que personificó el discurso del ajuste fiscal y la intransigencia discursiva del oficialismo bajo su característico latiguillo de "Fin.", presentó su renuncia indeclinable a la Jefatura de Gabinete de Ministros. Acorralado por investigaciones judiciales de presunta corrupción y negociaciones incompatibles que tocan de lleno a su entorno familiar, Adorni se vio obligado a dar un paso al costado tras una serie de febriles negociaciones tras bambalinas que involucraron a la mesa chica presidencial, encabezada por Karina Milei y el estratega Santiago Caputo. Aunque su carta oficial alegaba razones personales y denunciaba ataques mediáticos contra su familia, su descargo final en redes sociales enfatizó con amargura que se habían metido con cada uno de sus familiares directos. Su salida, y el inmediato anuncio de Diego Santilli como su sucesor, cierran uno de los capítulos más vertiginosos de la política argentina reciente.

El detonante de la crisis institucional fue el avance de una investigación de la justicia federal y la Oficina Anticorrupción sobre los movimientos financieros de la cónyuge de Adorni, Bettina Julieta Angeletti. En junio de 2024, mientras su esposo acumulaba potestades en Casa Rosada, Angeletti fundó "+Be", una consultora dedicada al branding y la comunicación corporativa. De inmediato, la firma comenzó a recibir contratos millonarios por parte de corporaciones que resultan ser importantes proveedores y contratistas directos del Estado (tales como Grupo Datco y la naviera National Shipping), acumulando facturaciones iniciales de al menos 11 millones de pesos. Las sospechas de corrupción se multiplicaron exponencialmente al comprobarse, a través de peritajes bancarios, transferencias por más de 50 millones de pesos canalizadas a la consultora desde firmas vinculadas a Grupo Foggia un conglomerado intensamente contratado por el gobierno para la provisión de eventos y servicios de comunicación masivos, configurando una presunta triangulación ilícita investigada bajo cargos de enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función pública.

A este frente judicial se sumó el desgaste ético generado por los nombramientos en el círculo familiar de Adorni, que colisionaban con el discurso oficial de reducción de la planta del Estado. Su hermano, Francisco Jorge Adorni, había sido contratado en febrero de 2024 como asesor en el Ministerio de Defensa bajo la gestión de Luis Petri, con un sueldo inicial de 2,62 millones de pesos mensuales. Un mes después, fue ascendido de manera fulminante a titular de la Unidad de Auditoría Interna del mismo ministerio, elevando su salario a 4 millones de pesos. La controversia pública se profundizó cuando la justicia federal comenzó a investigar a Francisco Adorni por el presunto uso irregular de pasajes aéreos estatales y el cobro no justificado de viáticos públicos, lo que debilitó de manera definitiva el relato de austeridad de la administración.

Asimismo, la retórica de ajuste fiscal que Adorni defendía en sus recurrentes conferencias de prensa en la Casa Rosada contrastaba fuertemente con la realidad de su cartera. A pesar de haber anunciado una estricta "Pauta Cero" al asumir el gobierno, la Secretaría de Comunicación y Medios bajo su cargo directo llegó a contar con una estructura colosal de 208 empleados (incluyendo subsecretarios, directores, coordinadores y asesores) con un costo salarial mensual de 132,5 millones de pesos. A esto se añadía la contratación de 14 consultoras de comunicación externas por unos 230 millones de pesos, evidenciando un millonario desvío de fondos bajo conceptos de monitoreo y asesorías digitales que contradecía el discurso de ahorro público.

El desenlace final se precipitó el sábado 27 de junio de 2026. Con los peritajes bancarios de la consultora de su esposa expuestos y el costo político volviéndose insostenible para el gobierno, Karina Milei y Santiago Caputo exigieron la dimisión de Adorni en una tensa reunión en la Quinta de Olivos. Horas después, se oficializó su salida y el nombramiento inmediato del entonces Ministro de Interior, Diego Santilli, como nuevo Jefe de Gabinete. Con la incorporación de un político clásico con experiencia parlamentaria y de gestión, la Casa Rosada busca contener la crisis de gobernabilidad y enterrar el escándalo familiar que terminó con la carrera del vocero estrella del oficialismo.