Más de 35.000 estudiantes brasileños cursan la carrera de Medicina en Paraguay sobre un universo de 47.000 matriculados.

La cifra significa que casi tres de cada cuatro futuros médicos formados a nivel local provienen del país vecino.

La exportación de servicios educativos ocurre por diferencias estructurales de mercado, ya que el régimen de maquila, la regulación, el costo de la energía y el clima de negocios ofrecen ventajas operativas frente al sistema brasileño.

El sistema de educación superior ofrece 43 carreras de Medicina habilitadas en el país, de las cuales solo 23 cuentan con acreditación oficial. Los universitarios extranjeros se instalan en zonas fronterizas con Brasil, con Alto Paraná liderando el volumen al sumar 15.000 alumnos y Amambay registrando 10.000 inscriptos.

Las ciudades no fronterizas absorben el resto del flujo estudiantil. Asunción alberga a 8.500 de estos estudiantes, mientras que el departamento Central registra otros 7.500 matriculados en sus facultades médicas.

“Va en aumento y requiere una etapa de estabilización en número de estudiantes. Esto también es producto del número de habilitaciones, sobre todo de una manera muy cargada en los años 2017, 2018 y 2019”, señaló Federico Mora, viceministro de Educación Superior y titular del Consejo Nacional de Educación Superior.

Para regular la oferta de profesionales, el Cones sumó exigencias académicas. A través de una Comisión Ad Hoc, el organismo hizo efectiva la implementación de un examen de suficiencia profesional obligatorio en todo el país en mayo de 2025.

"Hay más de 35.000 brasileños estudiando, de un total de 47.000 alumnos", explicó José Duarte, presidente de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior, en una entrevista radial de mayo de 2025.

La presencia de los estudiantes inyecta capital directo al país y dinamiza la economía. Los 37.000 universitarios brasileños medidos por analistas privados mueven cerca de US$ 500 millones cada año en el mercado local.

Los extranjeros alquilan viviendas, pagan cuotas universitarias, abonan servicios de transporte y sostienen el consumo comercial de alimentos, consolidando a la educación superior como un rubro de exportación de servicios.

“Haciendo el cálculo, 37.000 estudiantes pagando mensualmente alquiler, universidad, transporte y comida representan cerca de US$ 500 millones al año que se mueven dentro del país”, estimó Yan Speranza, miembro de la junta directiva de la organización civil Desarrollo en Democracia (Dende).

El flujo educativo migratorio persiste pese a las barreras legales de retorno. La mayor parte de los egresados en territorio paraguayo debe rendir la prueba de reválida para obtener la licencia médica en Brasil y fracasa en la evaluación inicial.

“La gran mayoría no pasa la re-válida en el primer intento. Tienen que volver a estudiar, hacer cursos o repetir el examen, pero aun así les resulta conveniente porque ya completaron gran parte de la carrera en Paraguay”, detalló Speranza.