El complejo sojero generó ingresos por USD 2.273 millones durante el primer semestre, mientras las exportaciones de arroz perdieron el 38 % de sus divisas. El periodo inicial de 2026 dejó resultados contrapuestos para dos de los rubros agrícolas más importantes en la economía paraguaya.

La disparidad comercial refleja el impacto de los factores externos sobre las cadenas productivas nacionales. La soja experimentó una fuerte expansión económica empujada por un volumen récord de envíos hacia los mercados de ultramar. El sector arrocero enfrentó una contracción abrupta derivada de los bajos precios globales y un rendimiento en campo inferior a las expectativas de los productores.

"Entre enero y junio, Paraguay exportó casi 660.000 toneladas de arroz por un valor de USD 137 millones, cifras que representan una caída del 15 % en volumen y del 38 % en ingresos respecto al mismo período del año anterior", especificó el informe de CAPARROZ.

El revés comercial interrumpe el crecimiento sostenido para los cultivadores de las zonas bajas del país. El tropiezo rompe una racha de tres años seguidos en los que el rubro superó la barrera de los USD 400 millones anuales. Las finanzas de los productores sufren el impacto directo del escenario bajista en los puertos de destino.

El descalce entre la inversión y los retornos amenaza la rentabilidad de corto plazo. El costo de producción actual supera los ingresos obtenidos por cada tonelada colocada en el exterior. La dinámica advierte sobre posibles pérdidas cercanas al 20 % para un grupo numeroso de agricultores que dependen del cultivo y los créditos rurales.

El problema radica en una sobreoferta global que deprime las cotizaciones desde la segunda mitad de 2025. Los inventarios internacionales acumulados dificultan la recuperación de los valores de referencia para el cereal. Las cooperativas arroceras evalúan recortar el área de siembra para la próxima campaña en un intento por mitigar el impacto financiero a nivel nacional.

El complejo de la oleaginosa muestra un panorama opuesto en sus libros contables. Las exportaciones de soja alcanzaron un total de 5.894.301 toneladas entre los meses de enero y junio.

Este flujo de mercadería marca un incremento del 43 % frente a las 4.106.112 toneladas despachadas en la primera mitad del año 2025 hacia los puertos marítimos.

El ciclo de bonanza tracciona la economía rural en todos los departamentos.

El salto en el volumen exportable encuentra respaldo en una producción nacional estimada de 12,5 millones de toneladas para el ciclo 2025/2026.

La cantidad de materia prima procesada permitió elevar los ingresos hasta los USD 2.273 millones al cierre del semestre. La cifra representa un 50 % más que los USD 1.506 millones facturados doce meses atrás en las aduanas.

El desempeño positivo de la canasta exportadora incluyó también a los cultivos de invierno. Los envíos internacionales de trigo sumaron 425.178 toneladas durante el semestre evaluado por las autoridades del sector agrícola.

El movimiento comercial de este cereal anotó un avance interanual del 30 % y aportó USD 92,4 millones adicionales a la balanza del país sudamericano.

La estructura productiva define su estrategia para los meses venideros. Los productores arroceros planifican la rotación de sus parcelas hacia cultivos alternativos que ofrezcan mayor seguridad de retorno económico y estabilidad. La siembra de soja avanza en la preparación de suelos para sostener el piso de rendimiento durante el próximo calendario agrícola del territorio nacional.