Argentina logró una cosecha récord de 27,8 millones de toneladas de trigo, pero al cierre de junio concretó una importación inusual. El país vecino adquirió 672 toneladas de trigo paraguayo. La transacción resulta llamativa no por su escala comercial, sino por el motivo técnico que impulsó el intercambio.

El contraste de volúmenes define la naturaleza de la operación. Frente a las cifras millonarias producidas por el agro argentino, la partida paraguaya representó una fracción marginal dentro del flujo regional. Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior de Capeco, caracterizó este envío específico como una exportación casual de oportunidad.

La explicación detrás del negocio se encuentra en la composición específica del cereal. El trigo paraguayo se comercializó y cruzó la frontera como grano mejorador. Las empresas compradoras lo precisaron para mezclarlo con el cereal local, buscando aprovechar su principal característica técnica de trigo pan mejorador en el proceso final.

La estructura del mercado triguero en Paraguay mantiene un equilibrio estable entre demanda local y exportación. La producción anual paraguaya oscila habitualmente entre 1,1 y 1,3 millones de toneladas, de las cuales unas 750.000 toneladas quedan retenidas en el mercado doméstico para abastecer el consumo interno.

Durante el primer semestre, las exportaciones de trigo paraguayo sumaron 425.178 toneladas. Ese flujo comercial generó ingresos por USD 92,4 millones y representó un alza de 30% en volumen. Brasil absorbió el 99% de los despachos totales y retuvo su posición como el destino casi exclusivo del cereal nacional.