Durante el mes de julio de 2026, las empresas del sector agropecuario registraron una liquidación de divisas de USD 2.918 millones, lo que representa una disminución del 28% en comparación con los montos ingresados en el mismo mes de 2025. Esta contracción en el flujo mensual de dólares se produce en un escenario donde los indicadores del comercio exterior agroindustrial muestran comportamientos disímiles entre la facturación financiera y los volúmenes físicos despachados hacia los mercados internacionales.
En el acumulado correspondiente a los primeros siete meses de 2026, la liquidación total de divisas alcanzó los USD 16.297 millones, lo que constituye una caída del 16% frente al mismo período de 2025. Sin embargo, las métricas de exportación en términos de volumen revelan que entre enero y julio de 2026 se embarcaron 69 millones de toneladas, registrando un crecimiento del 11,3% interanual. Esta divergencia entre el tonelaje exportado y el valor monetario ingresado confirma que el menor aporte de divisas no responde a una caída en la producción agrícola.
El factor determinante que explica la baja interanual en la liquidación financiera de julio es un efecto de base de comparación generado por las medidas normativas del año anterior. En julio de 2025 finalizó la vigencia del Decreto 38/2025, disposición que reducía temporalmente las retenciones a las exportaciones del sector. Dicho esquema transitorio motivó a las empresas agroexportadoras a anticipar ventas y concretar la registración de contratos por encima del promedio habitual antes de la expiración de la norma. En contraste, el año 2026 presenta una campaña normal que se desenvuelve sin esquemas impositivos transitorios.
En relación con los cálculos anuales, la Bolsa de Comercio de Rosario presentó su proyección de liquidación de divisas agropecuarias para todo 2026 en USD 34.897 millones. Esta cifra involucra un recorte de USD 1.200 millones respecto de la proyección formulada por la propia entidad en mayo. La actualización del pronóstico refleja los ajustes graduales en la previsión del valor de las exportaciones para los meses restantes del año, manteniéndose como una estimación sujeta a la evolución del mercado.
El comportamiento registrado en los primeros siete meses de 2026 confirma que la actividad productiva y el flujo de mercancías hacia el exterior mantienen un desempeño favorable en términos cuantitativos. El incremento del 11,3% en el volumen físico exportado demuestra que la capacidad de procesamiento y despacho del sector agroindustrial no ha sufrido interrupciones ni retrocesos. Por el contrario, la variación negativa en la liquidación de dólares refleja la corrección de un pico de registraciones que tuvo lugar en 2025 como consecuencia directa del vencimiento del Decreto 38/2025.
La ausencia de incentivos fiscales extraordinarios en la campaña de 2026 ha derivado en una distribución regular del ritmo de ventas al exterior y de los compromisos de liquidación. Al haberse concentrado un volumen atípico de operaciones en julio de 2025 para aprovechar la baja temporal de alícuotas, la base comparativa interanual resultó sensiblemente elevada. La dinámica actual del sector agroexportador responde así a parámetros operativos estándar, alineados con la disponibilidad efectiva de granos y el ritmo regular del comercio internacional.
De esta manera, el balance del período evidencia que la menor entrada de divisas constituye un fenómeno fundamentalmente estadístico y normativo. La combinación de un volumen exportado en expansión durante los primeros siete meses de 2026 y una liquidación de divisas moderada ilustra el impacto de las variaciones regulatorias temporales en los indicadores financieros. La consolidación de los volúmenes físicos embarcados proporciona un marco de estabilidad operativa para la agroindustria en el desarrollo del presente ejercicio anual.
