La Entidad Binacional Yacyretá se encuentra ajustando los detalles finales para concretar un préstamo externo de aproximadamente 300 millones de dólares. El objetivo principal de este financiamiento internacional es acelerar las obras civiles del proyecto de maquinización en el brazo Aña Cuá, una ampliación clave que permitirá incrementar la capacidad de generación hidroeléctrica de la central común entre Paraguay y Argentina. La inyección de recursos externos busca acelerar los ritmos de construcción de una obra que actualmente avanza con tres frentes activos de ejecución.
El proyecto en el brazo Aña Cuá consiste en la instalación de tres turbinas tipo Kaplan, tecnología diseñada específicamente para operar de manera eficiente en saltos de agua bajos y grandes caudales. Una vez que las tres turbinas entren en fase de operación comercial, el complejo aportará una potencia adicional de unos 270 megavatios, lo que representa un incremento del diez por ciento en la capacidad de generación total de Yacyretá. De acuerdo con el cronograma previsto por las autoridades de la binacional, se proyecta que la primera de estas turbinas esté en funcionamiento a finales de mayo de 2028.
La gran ventaja técnica de esta ampliación radica en el aprovechamiento del caudal ecológico del río Paraná. A diferencia de las represas tradicionales, la maquinización de Aña Cuá no requiere la inundación de nuevas superficies territoriales ni la elevación de la cota del embalse actual. La nueva central utilizará el caudal de agua que la represa principal ya está obligada a liberar por razones ambientales, y que hasta ahora se vertía sin generar energía. Además, el diseño del complejo incorpora un canal de transferencia de peces para mitigar el impacto ambiental sobre la fauna hídrica local.
Para Paraguay, esta obra refuerza una ventaja competitiva de carácter estructural en el ámbito regional. Al tratarse de energía de fuente hidroeléctrica, el país sumará potencia firme a una matriz energética renovable sin la necesidad de importar combustibles fósiles. Mientras economías de la región como la de Argentina dependen de la generación térmica y de variaciones en el mercado internacional de gas, el sistema eléctrico paraguayo consolida su resiliencia mediante una tarifa estable y abundante disponibilidad energética para atraer inversiones manufactureras de gran porte.
