El pasado 8 de julio de 2026, el Gobierno de Paraguay oficializó una alianza interinstitucional tan inusual como pragmática en la Escuela Básica N.º 2204 “Sagrado Corazón de Jesús” del distrito de Ybycuí (Paraguarí). Con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, y la presidenta de la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (COPACO), Natalia Borgognon, se inauguró el primer nodo de un proyecto piloto que busca llevar internet de órbita baja a 1.600 escuelas rurales y centros de salud de todo el país utilizando tecnología de Starlink, la constelación de satélites de SpaceX. El detalle clave: las estructuras metálicas de soporte que sostienen las antenas son soldadas e industrializadas por personas privadas de libertad (PPL) en las cárceles nacionales.

Este cruce entre alta tecnología aeroespacial y metalurgia penitenciaria responde a una doble crisis nacional: el profundo aislamiento escolar rural donde más de la mitad de las instituciones públicas carecen de internet de banda ancha estable y un sistema carcelario con altos índices de reincidencia (estimados en un 40-50% en los primeros años tras la liberación). El programa se canaliza a través de "Latente" (www.latente.gov.py), la marca nacional del Ministerio de Justicia dedicada a la inserción laboral y comercialización de la producción de internos bajo el Modelo Nacional de Rehabilitación y Reinserción Social. Específicamente, los talleres de la Penitenciaría de Emboscada (Cordillera) y la Penitenciaría Regional de Encarnación (Itapúa) lideran la fabricación de los soportes, cuya producción exige precisión absoluta para resistir fuertes vientos y mantener alineados los sistemas motorizados de SpaceX.

Para los reclusos, la participación en este proyecto representa un incentivo directo en dos frentes. Por un lado, reciben capacitación técnica homologada a través del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) en soldadura de arco, corte de metales y pintura anticorrosiva de nivel industrial. Por el otro, acceden a remuneración económica directa que les permite enviar sustento a sus familias y acumular ahorros de cara a su reintegro social, además de beneficiarse de la figura legal de la redención de condenas, reduciendo días de pena mediante el trabajo certificado presentado ante los juzgados de ejecución.

El trasfondo macroeconómico del proyecto revela también la severa parálisis financiera de la telefónica estatal COPACO y su filial de telefonía móvil VOX. La compañía arrastra una deuda acumulada superior a los 120 millones de dólares (más de 813.000 millones de guaraníes), y enfrenta un plan de reestructuración liderado por Borgognon para transferir a cerca de 800 funcionarios públicos excedentes a otras dependencias estatales ante la inviabilidad operativa de sus planillas. Sin fondos para desplegar redes de fibra óptica en las regiones despobladas del Chaco o del norte de la Región Oriental, el internet satelital se convirtió en la única vía rápida y viable. Para abaratar los costos del despliegue, el Gobierno paraguayo negoció tarifas institucionales especiales de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con Starlink y optó por fabricar localmente los soportes de acero en los talleres carcelarios, evitando las divisas y demoras asociadas con la importación de los kits de montaje originales de SpaceX.

A largo plazo, el plan global aspira a expandir la conectividad satelital a 4.000 instituciones sanitarias y educativas de zonas remotas. Tras la validación de un piloto inicial de 100 antenas en el Chaco paraguayo entre 2024 y 2025, el proyecto demuestra cómo la convergencia de la economía circular del Estado y las segundas oportunidades pueden dar solución a la histórica brecha digital del país, transformando el trabajo en reclusión en el puente físico que conecta a miles de niños rurales con la información y las herramientas digitales del mañana.