El Banco Central del Paraguay publicó este lunes por la mañana su informe de inflación correspondiente a julio de 2026, ubicando a la economía nacional en una coyuntura monetaria poco frecuente: la dinámica de precios dejó de presionar sobre el techo de la meta oficial y pasó a testear directamente su piso. El índice de precios al consumidor registró una variación mensual de -0,1% en julio, marcando el segundo mes consecutivo en terreno negativo tras la contracción del -0,3% observada en junio. Con este resultado, la inflación interanual se desaceleró hasta 1,6%, mientras que la variación acumulada en los primeros siete meses del año se situó en 1,8%.
El contraste con el mismo periodo del año anterior permite ponderar la velocidad del ajuste. En julio de 2025, el índice mensual había subido 0,4%, la inflación acumulada alcanzaba 3,3% y la medición interanual se ubicaba en 4,3%. Doce meses después, los tres indicadores retrocedieron a menos de la mitad, reflejando una moderación sustancial en la inercia de los precios al consumidor.
La lectura de julio devuelve al país a un registro que no visitaba desde hace casi seis años. La serie mensual del índice muestra que el 1,6% interanual iguala el nivel de agosto y septiembre de 2020, y que en el intervalo transcurrido desde entonces ninguna medición mensual perforó ese umbral. Los únicos registros inferiores de la serie reciente corresponden al período de contracción económica de 2020, cuando el indicador tocó 0,5% en junio y 1,1% en julio de aquel año. Dentro del ejercicio en curso, el mínimo previo había sido el 1,9% de marzo.
El propio Banco Central subrayó la comparación interanual al difundir el resultado. En su comunicación oficial de este lunes por la mañana, la institución consignó que en julio de 2026 la inflación total se ubicó en 1,6% interanual, inferior al 4,3% registrado en el mismo mes del año anterior, y que la inflación núcleo alcanzó 1,5% interanual, por debajo del 4% observado en julio de 2025.
La señal analítica más relevante del informe se encuentra en la inflación núcleo, la métrica estructural que excluye los componentes más volátiles para aislar la tendencia de fondo de la economía. En julio, la inflación núcleo registró una variación mensual de 0,0% y una tasa interanual de 1,5%. Bajo el esquema de metas de inflación del Banco Central del Paraguay, configurado en 3,5% con una banda de tolerancia de dos puntos porcentuales en ambas direcciones, el rango oficial se extiende entre 1,5% y 5,5%. El registro interanual de la núcleo se posiciona así sobre el piso exacto de la banda. A su vez, la inflación total, con un 1,6% interanual, se sitúa a apenas una décima del límite inferior. La inflación subyacente confirmó esta misma tendencia al marcar una variación mensual de -0,1% y una tasa interanual de 1,5%.
Durante varios ejercicios, la política monetaria paraguaya estuvo orientada a contener el riesgo de perforar la banda por la parte superior. La lectura de julio invierte el eje del debate. Con la tasa de política monetaria fijada en 5,50% tras las decisiones recientes del Comité de Política Monetaria, la inflación efectiva corre casi cuatro puntos porcentuales por debajo del tipo de referencia. Esta divergencia traslada la discusión hacia el margen que conserva la autoridad monetaria antes de que la restricción real de tasas comience a incidir activamente sobre las condiciones financieras de la economía.
La caída mensual del índice obedeció a reducciones puntuales en componentes clave de la oferta. La canasta de combustibles registró una disminución promedio del 2,2% en el mes, impulsada por una baja del 5,7% en el gasoil común y del 3,2% en el gasoil aditivado. En la clasificación por subgrupos del índice de precios al consumidor, el rubro combustibles anotó una variación de -2,5% con una incidencia negativa de -0,2 puntos porcentuales en el resultado general. La carne vacuna retrocedió 0,9% en el mes con bajas extendidas en la mayoría de sus cortes, mientras que las hortalizas y tubérculos frescos cayeron 2,0%. Dentro de este último grupo destacaron los descensos del repollo (-19,7%), acelga (-14,4%), perejil (-11,9%), lechuga (-10,9%) y zanahoria (-9,6%). Las presiones al alza quedaron acotadas a rubros específicos como el limón (17,0%), otras frutas frescas (10,8%) y cebolla de cabeza (7,1%), además de la comida consumida fuera del hogar (1,9%), que constituyó el principal factor de incidencia positiva en el mes.
El análisis desagregado expone una fractura estructural entre la evolución de los bienes y la de los servicios. En conjunto, los bienes anotaron una variación mensual del -0,5% y una tasa interanual del 0,3%. Dentro de esta agrupación, la categoría de otros bienes, que abarca artículos durables y productos de origen importado, se ubicó en terreno deflacionario con una variación interanual del -0,4%. En contraste, los servicios registraron un avance mensual del 0,4% y una tasa interanual del 3,9%. Prácticamente la totalidad del 1,6% de inflación interanual se encuentra explicada por la dinámica de los servicios y la energía, mientras que la mitad de la canasta vinculada a bienes transables permanece plana o en retroceso.
La amplitud de la desaceleración queda ratificada en la difusión de las variaciones. En julio, solo el 29,7% de los productos que componen la canasta del índice de precios al consumidor registró aumentos de precio, lo que representa una disminución respecto al 30,8% registrado en junio y sitúa la proporción por debajo del promedio histórico total para la serie. Siete de cada diez rubros relevados mantuvieron sus precios estables o experimentaron rebajas durante el mes.
La interpretación del sector de combustibles exige rigor técnico respecto a los efectos estadísticos de base. Aunque la tasa interanual de los combustibles mostró una desaceleración notable al pasar del entorno del 21% en junio al 6,3% en julio, dicha evolución no responde a un abaratamiento reciente en los surtidores. La variación acumulada en lo que va del año para el promedio de los combustibles se ubica en 17,7%, mientras que el gasoil común mantiene un incremento acumulado del 25,1% en 2026. La compresión de la tasa a doce meses refleja principalmente el escalón alto de comparación del año anterior. En el ámbito internacional, el petróleo crudo continuó mostrando cotizaciones elevadas: el barril de Brent promedió 89,1 dólares en julio, lo que representó un incremento interanual del 28,1%, mientras que el WTI avanzó 22,9% en el mismo periodo.
En el contexto regional, el informe del Banco Central toma como referencia las cifras oficiales correspondientes a junio de 2026, dado que al momento del corte los demás países de la región no habían difundido sus datos de julio. En junio, Argentina encabezó la región con una inflación interanual de 33,44%, seguida por Bolivia con 9,23%, Colombia con 6,14%, Brasil con 4,64%, Chile con 4,3%, Uruguay con 4,25% y Perú con 4,01%. En ese mismo mes, Paraguay registró un 2,1% interanual, posicionándose entre los países de menor inflación de la región antes de descender al 1,6% en julio.
El informe oficial ofrece una radiografía precisa de julio, un periodo que concluyó antes de que se concretaran nuevos ajustes en el mercado local. Entre el 1 y el 3 de agosto, los emblemas privados aplicaron la cuarta suba de precios de combustibles en lo que va del año, con incrementos de entre 500 y 600 guaraníes por litro en naftas y diésel prémium, y de 490 guaraníes en el diésel común tipo III. Dado que el rubro combustibles fue el principal determinante de la variación mensual negativa en julio, este movimiento posterior en los surtidores remarca que la estabilidad observada en el piso de la meta se encuentra expuesta a la volatilidad de los costos de importación de energía.
